Juan Bautista Borja, escultor coetáneo de Risueño en el Levante español

Resumen

El escultor valenciano Juan Bautista Borja (1692-ca. 1740) fue una de las figuras más destacadas del panorama artístico valenciano del primer tercio del siglo XVIII. Su aprendizaje con Leonardo Capuz, su conocimiento de la estética del gran Barroco levantino y su manejo de fuentes hicieron de él un escultor muy reseñable. De su obra en Valencia apenas subsisten un par de fachadas. Es quizá lo radicado en Alicante y Orihuela lo que mejor muestre su exquisitez y su alto grado de perfección técnica, en una ambición que llevó tanto a la madera -como ejemplifica la espléndida sillería del coro de la catedral de Orihuela, en colaboración con el también valenciano Tomás Llorens- como a la escultura monumental en piedra, con casos tan paradigmáticos como las portadas alicantinas de la Santa Faz y Santa María. A todo ello conviene sumar su faceta de tracista de espacios de elevada cultura. El cénit de todo ello puede verse en la incomparable capilla de la comunión de la concatedral de san Nicolás en la capital alicantina, para donde se ocupó tanto del diseño del espacio como de los elementos auxiliares como retablos, piedras y otros ornatos que, oportunamente, se adecuan al marco arquitectónico.